
Hay veces que te pones a conversar en pleno éxtasis de embriaguez alcohólica y al día siguiente, a la semana después, pasado un mes, te sigues acordando de la conversación. Podéis llamarlo simplemente una conversación de borrachos algo trascendente. Como veáis.
El caso es que el viernes pasado, una buena amiga, bastante ebria, comenzó a hablar conmigo y con otra chica, y me hizo reflexionar porque caí en la cuenta de que llevaba tanta razón en sus palabras... Nos habló de la poca humanidad que nos queda.
Somos seres humanos pero justamente nos falta lo que nos hace serlos. Somos seres vacíos, en el fondo. Nos creemos personas habitadas por una supuesta alma, por una moralidad que nos hace actuar de tal o cual forma, por una forma de pensar y una personalidad propia que nos mueve a vivir "coherentes" a nuestro leitmotiv particular...
Pero... ¿qué nos queda de compartir todo eso con los demás, con los que son como nosotros? Nos movemos únicamente por impulsos egoístas. Buscamos la propia felicidad sin importarnos cuántas cabezas pisemos a nuestro imponente paso. No está mal tener una pizca de vanidad, de "sano" egoísmo que nos permita tener nuestra parcela de intimidad, nuestros asuntos propios... pero no podemos consentir que la soberbia nos venza.
Así mismo, nos hemos convertido en bestias, en animales que luchan por una supervivencia diaria, que avanzan a través de pulsiones agresivas y sexuales... Como dijo mi amiga (lo que recuerdo): "Dame un abrazo. ¿Ves? Yo puedo abrazar perfectamente a la gente que me importa, sentir hacia ellas "algo" con el contacto de la piel... Pero aquí hay tíos que si te abrazaran así, lo único que estaría pensando es en follarte poco después... ¿Eso es lo que somos? ¿Animales?"
Estaba un poco rayada sobre el tema y necesitaba desahogarme en algún sitio. Qué mejor que el pobre Blog abandonado que tengo...
Un saludo y feliz agosto.